El cobre argentino se prepara para despegar: Alfredo Vitaller destacó el impacto del RIGI y la oportunidad global

En el marco de la Experiencia IDEA CAEM durante Arminera 2025, Alfredo Vitaller, Director de Asuntos Corporativos del Proyecto Vicuña (BHP + Lundin), analizó el escenario actual del cobre en Argentina, el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la necesidad de alianzas estratégicas para concretar el desarrollo de proyectos clave en el país.

El escenario internacional presenta una oportunidad sin precedentes para la Argentina: la creciente demanda global de cobre, impulsada por la transición energética y el desarrollo de nuevas tecnologías, se enfrenta a una oferta limitada. En este contexto, el país podría posicionarse como un jugador relevante en el mercado global, si logra aprovechar su potencial geológico y encauzar proyectos estratégicos en provincias cordilleranas.

Durante su intervención en la Experiencia IDEA CAEM, en el marco de Arminera 2025, Alfredo Vitaller, Director de Asuntos Corporativos del Proyecto Vicuña —una alianza entre las mineras BHP y Lundin— trazó una radiografía precisa del presente y el futuro del cobre argentino. Lo hizo desde su doble rol: el de geólogo con conocimiento del terreno, y el de ejecutivo corporativo comprometido con el desarrollo de uno de los emprendimientos más ambiciosos del sector.


Una unión clave: nace el Proyecto Vicuña

Vitaller inició su exposición recordando cómo se gestó el joint-venture entre BHP y Lundin, que dio origen al Proyecto Vicuña, actualmente abocado al desarrollo de los proyectos Josemaría y Filo del Sol, dos de los más avanzados en el mapa minero argentino.

Según explicó, esta unión estratégica no habría sido posible sin la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), recientemente aprobado por el Gobierno Nacional.

“Nuestro proyecto no hubiese generado esta unión de las dos compañías para crear Vicuña sin el RIGI. El RIGI es el cambio, es lo que está modernizando hoy, y lo que está generando que los proyectos de cobre empiecen a desarrollarse”, aseguró.


Una demanda global sostenida, una oportunidad local sin precedentes

El contexto internacional fue un eje clave en su discurso. Vitaller sostuvo que la situación global del cobre no ha cambiado: la demanda es sostenida y creciente, mientras la producción sigue siendo limitada. En esa ecuación, Argentina aparece como un país con reservas y potencial aún sin explotar.

“Argentina tiene ese potencial con varios proyectos de cobre en diferentes provincias”, señaló, aunque también advirtió que “todo el movimiento que se viene dando hace que el ámbito del inversor esté inquieto”.

La clave, dijo, está en brindar previsibilidad y condiciones claras para las inversiones a largo plazo.


RIGI: la herramienta que cambió el juego

Vitaller fue enfático al subrayar la relevancia del RIGI como herramienta transformadora:

“La gran diferencia que tenemos hoy es el RIGI. Lo que hizo fue equilibrarnos con los países vecinos, como Chile y Perú, y nos puso en muy buenas condiciones para comenzar a trabajar y traer inversiones.”

En ese sentido, remarcó que el régimen ha sido bien recibido por los principales actores del sector y ya está teniendo efectos concretos al permitir avanzar en la planificación y el inicio de proyectos largamente postergados.


La realidad actual: sin producción, pero con grandes proyectos listos

Pese al potencial, Vitaller recordó que hoy en día no se produce cobre en Argentina, aunque existen cinco o seis proyectos en condiciones de comenzar su desarrollo.

“Un proyecto de cobre, en general, para construirlo tarda entre 3 y 4 años. En su pico máximo, puede tener entre 7.000 y 10.000 empleados. Y el CAPEX ronda los 3.000 a 5.000 millones de dólares”, detalló.
“Son inversiones importantes. Son proyectos multigeneracionales. Necesitan ser pensados a muy largo plazo.”


El valor del escalonamiento y el efecto dominó

Una de las estrategias clave para el desarrollo sostenible de esta nueva industria es el escalonamiento de los proyectos, lo que permitiría administrar mejor los recursos humanos, técnicos y logísticos del país.

“Por suerte, los proyectos están escalonados, porque si se desarrollaran todos juntos sería imposible. Pero lo importante es que arranque el primero, porque eso va a hacer un efecto dominó”, pronosticó.


Capacitación y logística: dos pilares para el futuro

Pensando en lo que vendrá, Vitaller subrayó la urgencia de preparar recursos humanos calificados y resolver los cuellos logísticos.

“El esfuerzo tiene que estar dirigido a las capacitaciones, a la preparación de mano de obra. Y también a cuestiones logísticas: acceso, energía, infraestructura.”
“Las compañías lo harán por necesidad del proyecto, pero también hay que armar toda una infraestructura que te permita trabajar”, explicó.


Alianzas: la clave del desarrollo conjunto

El ejecutivo cerró su participación haciendo un fuerte llamado a la colaboración entre sectores:

“Hoy la Argentina está en una muy buena ventana. Tenemos que trabajar, acelerar generando alianzas: entre empresas y autoridades, entre empresas y la comunidad, entre las empresas mismas y entre cámaras y organismos.”
“Necesitamos que todos nos alineemos. Necesitamos que todos aprovechemos esta necesidad internacional. Trabajando en conjunto vamos a poder crecer.”

El mensaje de Alfredo Vitaller fue claro y contundente: la oportunidad está sobre la mesa, pero será necesario compromiso, planificación y cooperación para aprovecharla. La minería del cobre en Argentina podría ser, en los próximos años, una verdadera palanca de desarrollo económico, social y productivo, si se logra encauzar de manera sustentable, responsable y eficiente.

El Proyecto Vicuña aparece así como el puntapié inicial de una nueva etapa para el país en el sector minero, con una agenda marcada por las inversiones, la transición energética y el desarrollo territorial.

Comentarios

Los comentarios están cerrados.