Bajo un clima de jornada histórica, PSJ Cobre Mendocino recibió el aval legislativo para explotar cobre en Uspallata.
Parte del peronismo votó a favor de la ratificación de la Declaración de Impacto Ambiental, lo que significó un cambio clave respecto del tratamiento del proyecto en la Cámara de Diputados.
La sanción de la ley, para transformar el proyecto minero de San Jorge en el primero en condiciones para explotar cobre en Mendoza, se dio por amplia mayoría.
Inversión estratégica
El proyecto encuentra sustento en una sólida estructura corporativa. Minera San Jorge S.A. desarrolla la iniciativa, integrada por la compañía suiza Zonda Metals GmbH y Alberdi Energy de Argentina.
La inversión total que se estima antes de la factibilidad y la ingeniería de detalles asciende a US$559 millones. Esta cifra se desglosa en dos componentes clave: US$461 millones se destinarán directamente a la exigente etapa de construcción, mientras que US$81 millones financiarán la operación inicial.
En el plano productivo, Cobre PSJ proyecta un rendimiento sostenido y de largo plazo. La mina producirá unas 40.000 toneladas anuales de cobre fino, obtenidas a partir del concentrado.
El horizonte de operación inicial se establece en 16 años, con una significativa posibilidad de extensión que extiende la vida útil hasta los 27 años. Las proyecciones más ambiciosas indican que el proyecto alcanzará hasta 70.000 toneladas de cobre durante el segundo año de operación.
Un detalle que subraya la relevancia nacional de la iniciativa es su postulación al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). PSJ es el primer proyecto minero de Mendoza que podría acceder a los beneficios que la ley ofrece para impulsar inversiones de gran escala en sectores estratégicos.
Características técnicas
El conocimiento detallado del recurso sustenta el proyecto. El yacimiento se ubica dentro de la Estancia Yalguaraz, donde el proyecto trabaja sobre 9.984 hectáreas de concesiones.
Geológicamente, corresponde a un sistema porfídico que alberga sulfuros y óxidos de cobre y oro. La ley media de mineral de cobre se sitúa en 0,47%.
La operación minera se concibió para ser a cielo abierto, e implementa un secuenciamiento productivo estructurado en cinco fases.
La ingeniería del proceso incorpora una planta concentradora con capacidad para procesar 10 Mt/a. El circuito metalúrgico abarca trituración, molienda, flotación y filtrado, pasos diseñados para optimizar la extracción.
El producto final será un concentrado seco, que presentará un contenido del 25% de cobre junto a trazas de oro. Las pruebas de laboratorio confirmaron eficiencias de recuperación elevadas: 90% para el cobre.
Gestión de residuos, colas espesadas y uso responsable del agua
El compromiso con el ambiente se plasma en las soluciones de ingeniería específicas. Para el manejo de residuos, la planta implementará un depósito de colas que utiliza la tecnología de colas espesadas, alcanzando un 67% de sólidos.
Esta técnica minimiza el volumen de agua residual y optimiza la estabilidad del depósito, que tendrá una superficie de 216 hectáreas y una altura máxima de 79,2 metros.
Adicionalmente, el proyecto clasifica el material extraído en tres escombreras distintas —Baja Ley, Óxidos y Estériles— gestionando un volumen total de 292,3 Mt de forma diferenciada.
El abastecimiento de agua para el proceso proviene del arroyo El Tigre, mediante una captación tipo tirolesa. El consumo de agua que demanda el proyecto se estima en un máximo de 141 l/s.
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