Iván Chávez, Gerente del proyecto que opera NGEx en el distrito Vicuña analiza el salto de calidad tras la última campaña exploratoria. Con la aprobación ambiental para la construcción de un túnel clave, la compañía busca operar todo el año y consolidar un yacimiento de escala global.
Recientemente recibieron la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para el túnel de exploración de Lunahuasi. Para que el público lo entienda de forma sencilla: ¿Para qué sirve esta labor subterránea y qué cambia respecto a las perforaciones que venían realizando habitualmente?
Lunahuasi es un proyecto de exploración descubierto hace apenas tres años, pero su potencial es tan promisorio que el avance está siendo sumamente rápido. Actualmente, nos encontramos en una etapa de exploración avanzada y enfrentamos importantes desafíos topográficos en la zona de trabajo.
Contamos con ocho equipos de perforación operando en simultáneo, lo cual es un despliegue importante. Sin embargo, para mantener este ritmo acelerado, necesitábamos un acceso más cercano y directo a las zonas de interés. La decisión de construir un túnel responde, principalmente, a la seguridad de nuestra gente. Al ingresar bajo tierra, apuntamos directamente al “corazón” del proyecto y podemos perforar desde adentro, optimizando toda la operación.
Además de la seguridad, ¿qué otros beneficios aportan este cambio de estrategia operativa?
Hay otros beneficios muy relevantes. En primer lugar, los ambientales: al perforar desde el túnel, los pozos son más cortos y podemos trabajar con energía eléctrica, lo que reduce significativamente nuestra huella de carbono. También hay una mejora logística y operativa evidente. En definitiva, es una evolución que nos permite ser más eficientes en todos los frentes.
¿El objetivo final es obtener datos mucho más concretos y precisos sobre el recurso?
Exactamente. Nuestra meta es avanzar hacia la definición de recursos medidos e indicados, que es el paso lógico y necesario en todo proyecto minero. Queremos transitar todas las etapas de exploración con solidez para llegar a la decisión final de construcción. Hoy tenemos muchísima confianza y la esperanza de que, en un futuro no muy lejano, Lunahuasi se convierta efectivamente en una mina.
Es notable cómo Lunahuasi parece no solo subir escalones, sino saltarlos de a tres. ¿Sienten que el proyecto les impone un ritmo de avance casi vertiginoso?
Realmente sí. El proyecto nos ha puesto en una dinámica donde prácticamente tenemos que ir corriendo, pero es una excelente noticia porque ese ritmo acelerado es la respuesta directa a los buenos resultados que venimos obteniendo.
¿Cuándo tienen previsto iniciar las obras del túnel? Entiendo que, por su magnitud, requiere una planificación y una infraestructura previa importante.
Es una obra muy desafiante. Desde que iniciamos el Informe de Impacto Ambiental hasta obtener la aprobación hace un par de semanas, pasaron unos seis meses. Fue un trabajo para destacar, tanto por nuestra parte como por el control del Gobierno, que fue muy detallista y ágil en las revisiones.
Ahora que tenemos la aprobación, estamos en plena etapa de preparativos. El plan es completar toda la infraestructura necesaria en superficie y los alrededores antes de que arrecie el invierno. La idea es dejar listo el portal de acceso ahora mismo, para que, en septiembre, apenas pase lo más crudo de la temporada invernal, iniciemos formalmente la construcción del túnel.
Mencionabas el invierno y las condiciones extremas en la altura. ¿Este túnel permitirá que la operatividad de Lunahuasi deje de depender del clima?
Exactamente, ese es otro de los grandes beneficios. Según nuestros análisis, una vez que el túnel avanza unos 30 metros, las condiciones climáticas externas dejan de afectar la operación. Si intentáramos alcanzar esa profundidad ahora, nos encontraría junio o julio en plena tarea, y no tiene sentido exponer a nuestra gente al frío extremo y la altura en esas condiciones. Por eso, preferimos dejar todo listo ahora y arrancar fuerte en septiembre. Una vez que el túnel de exploración esté avanzado, ya no será necesario hacer el “parate” invernal; podremos trabajar adentro los 365 días del año.
Estamos en marzo de 2026 y la fase 4 de perforación ya entró en su recta final. Los informes indican que han alcanzado casi el 88% de lo previsto. ¿Cómo vienen esos números?
Exactamente. Para esta temporada nos fijamos una meta de 25.000 metros de perforación antes del retiro logístico por el invierno. Ya superamos los 22.000 metros, lo que nos sitúa por encima del 85% de avance. Estimamos completar lo programado durante el mes de abril. Pero más allá de los metros, lo importante es que los resultados han acompañado; el equipo de geología realizó un trabajo estratégico para que cada pozo aporte información de alto valor, permitiéndonos dar estos pasos tan acelerados.
Hay nombres que llaman la atención en el mapa del proyecto: Marte, Júpiter, Saturno… ¿Qué representan estos sectores y cómo definen el “corazón” de Lunahuasi?
Son nuestros targets o blancos de exploración. El nombre “Lunahuasi” proviene del quechua y significa “Casa de la Luna”, así que decidimos bautizar las zonas internas con nombres de astros. Sobre el “corazón” del proyecto, desde lo técnico te diría que hoy no conocemos sus límites: ni laterales, ni en profundidad. Estamos explorando entre lo que llamamos Lunahuasi Bajo (donde fue el descubrimiento) y Lunahuasi Alto, y el proyecto nos sorprende día tras día. Tenemos zonas con estructuras de alta ley de cobre y otras de cobre y oro, lo cual es sumamente alentador.
¿Es decir que todavía hay mucho por descubrir en paralelo a lo que ya conocen?
Sí, tenemos sectores con características de tipo porfídico que son casi “otro Lunahuasi” dentro del mismo proyecto. Por ahora, nos hemos concentrado en las zonas de alta ley para poder mostrar los primeros números de recursos esta temporada. Definir un único corazón es difícil porque el potencial es inmenso; ojalá tenga muchos “corazones”.
Hace unos años, Lunahuasi se veía como un proyecto menor frente a gigantes como José María o Filo del Sol. ¿Hoy podemos decir que ya juega en la “primera división” del distrito?
Sin ninguna duda. Lunahuasi ya es un jugador importante dentro de un distrito minero que es uno de los más importantes a nivel mundial, hoy en día.
El Distrito Vicuña ya es una referencia global, pero vos mencionabas que Lunahuasi tiene una particularidad respecto a sus vecinos. ¿Es hoy el proyecto con mejores leyes del área?
Sin dudas. Lunahuasi es un proyecto de cobre, oro y plata de alta ley. Dentro del Distrito Vicuña —que ya es extraordinario de por sí—, es hasta ahora el que presenta las mejores leyes conocidas y, además, con una facilidad de acceso muy importante. Está demostrando que hay mineral suficiente y “a mano” para iniciar operaciones en cuanto se tome la decisión técnica y financiera.
Nos consultan desde Buenos Aires vía mensaje por pozos específicos, como el DPDH054, que interceptó casi 95 metros con una ley de cobre cercana al 9%. Es un número altísimo. ¿Qué leyes promedio están manejando para el proyecto global?
Es importante aclarar que los números finales vendrán con la publicación de nuestros primeros recursos certificados por un profesional calificado (Qualified Person). No obstante, a modo de estimación personal basada en lo que vemos hoy, las leyes promedio de cobre equivalente podrían rondar entre el 4% y 5%.
Para dimensionar esto: hablamos de zonas de alta ley de oro que pueden ir de 30 a 100 gramos por tonelada, lo cual es muchísimo. En cobre, las estructuras de alta ley parten del 1% hacia arriba. Recientemente publicamos un resultado de 1.280 metros con 0,86% de cobre equivalente. Realmente es algo impresionante y poco común; incluso alumnos universitarios que nos visitaron quedaron impactados. La mineralización que vemos en los testigos no es algo común.
Llevas más de 20 años en la exploración minera. ¿Aun así logra sorprenderse con lo que sale de la tierra en Lunahuasi?
Día a día. Lo comentamos permanentemente con mis colegas y compañeros: es una sorpresa constante. En dos décadas de actividad, yo no había visto testigos (muestras de roca) de esta magnitud ni con esa mineralización. Es algo que te deja sin palabras.
Lunahuasi está rodeado de gigantes como José María, Filo del Sol y Los Helados. ¿Podemos pensar en Lunahuasi como una unidad independiente o terminará siendo parte de algo mucho más grande?
Al día de hoy, es una unidad por sí sola. Como mencioné antes, todavía no conocemos sus límites, pero la escala que estamos viendo es impresionante. A veces hasta asusta usar la palabra, pero es algo casi “monstruoso”. Existen muy pocos ejemplos a nivel mundial que tengan este tamaño y estas características. Más allá de si se une o no con otros proyectos vecinos, lo que tenemos hoy en la mano ya tiene una escala global. Geológicamente, cada proyecto del distrito tiene su identidad, pero todos son complementarios porque aportan cobre, oro y plata de una calidad excepcional al desarrollo de San Juan.
Una obra de la magnitud de este túnel y las ambiciosas campañas que vienen requieren una espalda financiera importante. ¿Está asegurado el flujo de inversión para el ciclo 2026-2027?
Somos una empresa muy sólida, no solo en lo técnico —donde los resultados están a la vista— sino también en nuestra estructura de trabajo. Proyectamos el flujo de fondos a varios años y hoy estamos financieramente muy firmes. De hecho, no prevemos la necesidad de salir a buscar financiamiento externo por lo menos para la próxima temporada, y posiblemente para la siguiente tampoco. El proyecto ha generado muchísima expectativa a nivel mundial y hay muchos inversores interesados en seguir apoyándonos.
¿Reciben propuestas concretas de interesados en sumarse al proyecto?
Permanentemente. En nuestras oficinas centrales en Vancouver y a través de las cotizaciones en las bolsas de Toronto y Vancouver, el interés es constante. Mucha gente quiere ser parte de esto, y lo mejor es que el mensaje que queda es claro: el proyecto es excelente, y está en San Juan, Argentina.
Se nota mucha calma en sus palabras, a pesar de que los números de los que hablamos son impactantes. ¿Es una forma de manejar las altas expectativas que hay sobre la minería de San Juan?
Es que la minería es un trabajo de largo aliento. Es fundamental no acelerar los procesos normales. Esto no es como montar un almacén o una fábrica donde los tiempos son más predecibles; aquí vamos paso a paso. Lo normal en exploración es tardar entre 10 y 20 años para desarrollar un proyecto, pero cada tanto aparecen casos excepcionales que avanzan mucho más rápido. Lunahuasi parece ser uno de esos ejemplos “fuera de serie”, pero aun así debemos ser rigurosos.
¿Hay alguna estimación para el estudio de prefactibilidad o todavía es pronto?
No, todavía no. Ese es otro escalón al que hay que llegar. Para que un descubrimiento se convierta en una mina de verdad, no hay que saltearse pasos. Esa es la única manera seria de trabajar y de asegurar un desarrollo que dure 60, 80 o 100 años. El compromiso es hacer las cosas bien hoy para garantizar el futuro del distrito.
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