Sanjuaninos desarrollan la primera teja solar patentada por una cooperativa en Sudamérica

En San Juan, un grupo de trabajadores que quedaron desempleados durante la pandemia decidió reinventarse y apostó a la capacitación en energías renovables. El resultado de ese camino de esfuerzo, aprendizaje e innovación es histórico: la primera teja solar patentada en Sudamérica creada por una cooperativa de trabajo.

El proyecto es impulsado por Adrián, Lucio y Roberto Martín junto a Leonardo Díaz, quienes conformaron la Cooperativa de Trabajo La Unión. Desde entonces, emprendieron un recorrido de más de tres años de formación en energía solar, polímeros y construcción, hasta lograr este desarrollo que ya genera interés en distintos sectores.

Innovación y sustentabilidad

Según explicó Adrián Martín, la innovación radica en que si bien existen tejas solares en Brasil, Chile y Colombia, esta es la primera en la región desarrollada por una cooperativa y con materiales reciclados.

La teja está compuesta por plástico reciclado en un 70% y, con el panel solar incluido, apenas pesa un kilo y medio, en comparación con los seis kilos de una teja tradicional de cerámica. Esta característica no solo reduce costos de traslado y riesgos en la instalación, sino que además permite estructuras más livianas y seguras. “Es una teja solar pensada desde la salud, el cuidado del ambiente y la generación de energía renovable”, remarcó.

Un proyecto nacido del cooperativismo

La idea surgió como respuesta a la crisis laboral que dejó la pandemia. “Nos quedamos sin trabajo en la construcción y la situación se puso muy dura. Entonces decidimos reagrupamos y buscar una salida vinculada al cuidado del ambiente, que también significara una oportunidad laboral para todos”, recordó Díaz.

Desde entonces, la cooperativa apostó fuertemente a la capacitación. Para Lucio Martín, ese fue el pilar del proyecto: “La capacitación es todo. Es donde nace nuestro cooperativismo, unirse para aprender y lograr un bien común. Hoy, después de tres años y medio de perseverancia, tenemos como resultado esta teja solar innovadora”.

Eficiencia energética y tecnología

Los estudios iniciales muestran que un techo de 60 metros cuadrados cubierto con estas tejas solares puede generar la energía suficiente para que una vivienda promedio funcione de manera autónoma durante una semana, dependiendo de los equipos eléctricos que utilice.

Además, la cooperativa está desarrollando un software propio que permitirá a los usuarios conectarse vía wifi para monitorear en tiempo real la generación de energía, detectar fallas y controlar el consumo eléctrico desde el celular.

Las tejas, certificadas y con una durabilidad estimada de 25 años, pueden reemplazarse fácilmente de manera individual en caso de daño, sin afectar al resto de la estructura.

El desafío económico

Actualmente, el equipo se encuentra en proceso de revisión de costos para determinar la relación costo-beneficio de la instalación en el contexto económico actual. Si bien la inversión inicial es mayor que la de una teja común, los desarrolladores aseguran que la amortización se percibe desde el primer mes gracias al ahorro en la factura eléctrica.

En este sentido, Adrián Martín consideró que es necesario avanzar en beneficios fiscales y políticas públicas de incentivo para que más familias puedan acceder a la energía solar: “Creemos firmemente que hacen falta estos incentivos para que la gente pueda volcarse a la energía renovable, sea con estas tejas o con un calefón solar. Necesitamos que el costo sea sustentable tanto para la provincia como para el usuario”.

Proyección y vínculos con la minería

La cooperativa también mantiene vínculos con Calingasta y proyecta posibles articulaciones con la industria minera, tanto para el aprovechamiento de residuos plásticos que sirvan como materia prima, como para impulsar la utilización de energías renovables en zonas alejadas de la red eléctrica.

“Nos gustaría trabajar junto a las operadoras que están en el departamento y también contar con el acompañamiento del gobierno para crecer. Como dijo el papa Francisco, ‘nadie se salva solo’, y ese es un poco el lema que guía lo que hacemos día a día”, expresó Leonardo Díaz.

 

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