Joyas sobre ruedas y paisajes de ensueño: El paso de «La Gran Carrera» que deslumbró a Iglesia
Con un despliegue de elegancia histórica, la competencia de autos clásicos más importante del país convirtió a Iglesia en el epicentro del automovilismo vintage antes de emprender su tramo final hacia la Ciudad de San Juan.
El rugir de motores con historia y el brillo de carrocerías impecables transformaron el paisaje de Iglesia en una postal de otra época. En el marco de la 17° edición de La Gran Carrera Salta-San Juan, el departamento fue protagonista absoluto de la Etapa 5, consolidándose como uno de los tramos más pintorescos y desafiantes del recorrido.
Iglesia: El corazón de la Etapa 5
El evento no fue solo una competencia de regularidad; fue un espaldarazo al movimiento turístico de la zona. Desde temprano, locales y visitantes colmaron los alrededores del Hotel Termas Pismanta, punto clave donde las tripulaciones de marcas icónicas como Porsche y Maserati realizaron una parada técnica.
«Es una mezcla y una experiencia única en estos paisajes. La calidez de la gente y la calidad de las rutas hacen que correr acá sea un privilegio», destacó uno de los pilotos al mando de una unidad de 1974.
La logística de la carrera generó una ocupación destacada en el sector gastronómico y hotelero del departamento, demostrando que Iglesia tiene la capacidad de albergar eventos de escala internacional gracias a su combinación de infraestructura y belleza natural.
Un desfile hacia la Capital
Tras el éxito en el norte sanjuanino, la caravana puso rumbo hacia el sur, atravesando Jáchal para finalmente dirigirse a la Ciudad de San Juan. El destino final de la jornada fue el mítico El Zonda, donde los vehículos descansaron bajo la sombra de los álamos, ofreciendo un espectáculo gratuito para los fanáticos que se acercaron a fotografiar estas piezas de colección.
Impacto en cifras:
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6 días de travesía por el NOA y Cuyo.
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17 series de pruebas PC completadas.
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Cientos de turistas movilizados entre Iglesia y los departamentos aledaños.
La Gran Carrera se despide de las montañas iglesianas dejando una estela de nostalgia y elegancia, reafirmando que, cuando se trata de combinar tradición y turismo, San Juan ofrece un escenario difícil de igualar en el mundo.

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