Sembrar autonomía: el programa que transformó la economía de 19 mujeres rurales en Iglesia

A través de una alianza entre Vicuña y su fundación, el 84% de las participantes logró incrementar sus ingresos. El proyecto fortalece la identidad local mediante el trabajo con la lana y la producción de alimentos.

IGLESIA, SAN JUANBajo la premisa de que «sembrar sueños también es acompañarlos», el departamento de Iglesia es testigo de una transformación productiva y social que ya cumple más de dos años. Se trata de una iniciativa impulsada por la empresa Vicuña en articulación con su fundación, que ha logrado consolidar los emprendimientos de 19 mujeres rurales de la zona, marcando un hito en el desarrollo de la economía local.

El programa, que recientemente culminó una etapa clave, se centró en brindar mentorías personalizadas, asistencia técnica en territorio y herramientas concretas para que cada proyecto no solo fuera una expresión de talento, sino una unidad de negocio sostenible. Los resultados son contundentes: el 84% de las mujeres participantes registró un aumento real en sus ingresos, logrando así una mayor autonomía financiera y profesional.

Un ecosistema con identidad propia

Más allá de las métricas económicas, el impacto del programa se mide en la construcción de comunidad. La iniciativa permitió que las emprendedoras no trabajaran de forma aislada, sino que impulsaran proyectos colectivos de alto valor.

Actualmente, se ha consolidado un ecosistema dinámico vinculado a dos pilares fundamentales de la región:

  • La cadena de valor de la lana: Recuperando saberes ancestrales y tecnificando procesos.

  • La producción de alimentos: Potenciando la calidad y el alcance del mercado local.

El camino hacia la autonomía

Desde la organización destacan que el acompañamiento no fue solo financiero, sino estratégico. A través de planes de mejora a medida, cada una de las 19 mujeres pudo identificar cuellos de botella en su producción y adquirir habilidades de gestión que hoy les permiten proyectarse a largo plazo.

«Acompañamos estos procesos para fortalecer oportunidades que transforman el presente y siembran futuro en las comunidades», señalaron desde Vicuña, subrayando que el éxito de estos programas reside en la constancia y en el respeto por la identidad y el esfuerzo local.

Con esta consolidación, Iglesia no solo gana en diversidad productiva, sino que sienta las bases de un modelo de desarrollo donde el talento rural es el principal motor de cambio.

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