Tras varios días de temporal, Veladero reabrió el camino de acceso y comenzó el cambio de turno
El operativo se realiza de manera progresiva y bajo estrictas medidas de seguridad. Más de 700 trabajadores ya fueron trasladados en la primera jornada mientras continúan las tareas de despeje en la alta montaña.
Luego de varios días de contingencia climática en la alta montaña, la mina Veladero logró rehabilitar su camino de acceso e iniciar de manera progresiva y escalonada el postergado cambio de turno de su personal, según informó formalmente la compañía.
Las intensas condiciones meteorológicas registradas en la cordillera habían forzado la interrupción de la circulación en la ruta hacia la operación. Gracias al trabajo continuo de despeje y acondicionamiento realizado por equipos propios y contratistas, las evaluaciones técnicas confirmaron que existían las garantías necesarias para retomar el tránsito de forma segura.
Durante la primera jornada del operativo, un total de 580 personas descendieron desde la mina hacia la ciudad, mientras que 190 trabajadores ascendieron para tomar relevo y cumplir funciones en el yacimiento.
Seguridad y despliegue en la ruta
Desde la empresa remarcaron que todos los traslados se coordinaron con seguimiento permanente a lo largo de todo el trayecto y mediante vehículos adaptados a las exigencias de cada tramo del camino de alta montaña.
Para mantener la transitabilidad y responder de manera inmediata ante eventuales contingencias, Veladero mantiene desplegados equipos especializados y maquinaria pesada ubicados estratégicamente en diversos puntos de la ruta.
Asimismo, enfatizaron que la prioridad absoluta de la operación sigue siendo la seguridad de la gente: «Cada movimiento continúa planificándose y ejecutándose únicamente cuando las evaluaciones técnicas confirman que existen las condiciones necesarias para realizarlo de manera segura», señalaron.
Finalmente, desde la compañía agradecieron el compromiso, la comprensión y el profesionalismo de los trabajadores, las empresas contratistas y sus familias durante las jornadas de espera en la montaña.
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