Iglesia apuesta a la capacitación para preparar a sus trabajadores ante el nuevo escenario productivo
La Dirección de Educación y Desarrollo Local viene consolidando una política de formación laboral que ya alcanzó 102 capacitaciones y 2.800 cupos desde 2020. Con un último cuatrimestre por delante, el desafío es profundizar este camino y seguir preparando a los iglesianos para las oportunidades que genera el crecimiento minero y productivo.
La capacitación laboral no puede medirse solamente por la cantidad de cursos dictados. Detrás de cada capacitación existe una articulación con organismos públicos, empresas, universidades y diferentes instituciones que permite acercar herramientas concretas a los vecinos del departamento.
En ese contexto, el director de Educación y Desarrollo Local de la Municipalidad de Iglesia, Tec. Juan Cuevas, dialogó con Eco del Viento y explicó cómo se viene desarrollando la política de capacitación impulsada desde el municipio.
En ese sentido, los registros oficiales muestran una tarea sostenida desde 2020, con un crecimiento importante en la cantidad y diversidad de propuestas. Se pasó de 7 capacitaciones en 2020 a 27 durante 2025, mientras que durante 2026 ya se contabilizan 14 capacitaciones. El registro general alcanza las 102 capacitaciones realizadas en el período 2020-2026.
Por eso, la pregunta que surge no debería interpretarse como un cuestionamiento al trabajo realizado, sino precisamente como un desafío para seguir por el mismo camino y profundizar lo que se viene haciendo.
Iglesia atraviesa un momento particular. La minería genera nuevas expectativas laborales, pero al mismo tiempo continúan vigentes actividades tradicionales como la agricultura, la ganadería, el turismo, la gastronomía y los servicios. En consecuencia, la formación debe continuar acompañando esa realidad productiva diversa.
Y en este punto aparece una oportunidad concreta: todavía queda un cuatrimestre de 2026 para seguir fortaleciendo esta política de capacitación.
Los 14 cursos registrados durante este año constituyen una parte del trabajo realizado, pero también dejan abierta la posibilidad de que durante los próximos meses puedan incorporarse nuevas propuestas, profundizarse algunas capacitaciones existentes y, fundamentalmente, continuar orientando la oferta hacia los perfiles laborales que Iglesia necesitará en los próximos años.
El desafío no es detenerse, sino ir por más
El crecimiento de la actividad minera hace que la capacitación tenga cada vez mayor importancia. Pero también exige anticiparse.
No alcanza con esperar a que una empresa solicite determinado perfil para comenzar a formar trabajadores. El verdadero desafío consiste en anticipar las necesidades del mercado laboral, identificar los perfiles que serán requeridos y comenzar a preparar a los iglesianos antes de que esas oportunidades aparezcan.
En ese sentido, la tarea que viene realizando la Dirección de Educación y Desarrollo Local tiene una importancia estratégica para el futuro del departamento.
Los cursos de manejo de maquinaria pesada, camiones, soldadura, electricidad, plomería, seguridad, topografía, gastronomía, hotelería y las capacitaciones específicamente vinculadas a la minería muestran que existe una mirada amplia sobre la formación laboral. Durante 2026, además, se incorporaron propuestas como Introducción a la Minería, Fundamentos de la Industria Minera, Trabajo Minero Seguro, manejo de cargadora frontal, camión volcador y operadores de equipos pesados.
El camino, entonces, parece estar trazado.
La tarea debe continuar. Y debe profundizarse.
Porque si Iglesia está ingresando en una nueva etapa de desarrollo productivo, la capacitación no puede ser una política circunstancial: debe convertirse en una política permanente de Estado municipal, articulada con la Provincia, las empresas y las instituciones educativas.
Capacitar hoy para tener oportunidades mañana
Los 2.800 cupos de capacitación registrados por la Dirección son un número importante, aunque el propio documento municipal aclara que una misma persona pudo participar de diferentes cursos, por lo que no representa necesariamente a 2.800 personas distintas.
Ese dato, lejos de quitarle valor al trabajo realizado, permite plantear un nuevo objetivo: seguir ampliando el alcance y, al mismo tiempo, profundizar la especialización de quienes ya comenzaron su recorrido formativo.
El desafío hacia adelante debería ser que un vecino que comenzó con un curso pueda continuar con una segunda instancia, luego acceder a una certificación más específica y finalmente estar en condiciones de presentarse ante una empresa con mejores herramientas para conseguir un empleo.
Ese proceso puede ser especialmente importante para los jóvenes iglesianos, pero también para trabajadores que buscan reconvertirse, mujeres que buscan incorporarse a determinadas actividades y personas que necesitan adquirir nuevas competencias.
Una política que debe mirar hacia adelante
El balance de estos años permite ser optimistas.
La Dirección de Educación y Desarrollo Local ha construido una agenda amplia de capacitación, con presencia del sector público, empresas privadas, universidades, gremios y organismos provinciales y nacionales. La documentación oficial confirma esa articulación y establece que el objetivo es fortalecer la formación laboral y mejorar las oportunidades de inserción de los habitantes de Iglesia.
Por eso, el análisis no debería quedarse solamente en cuántos cursos se hicieron.
La discusión de fondo es qué Iglesia se quiere construir en los próximos años y qué lugar tendrán los trabajadores iglesianos en ese proceso.
Si el departamento avanza hacia una etapa de mayor desarrollo minero, será fundamental que una parte importante de las oportunidades que se generen pueda ser aprovechada por su propia comunidad.
Y para eso hay una herramienta que resulta indispensable: la formación.
El trabajo realizado hasta ahora merece ser reconocido. El desafío, de aquí en adelante, es sostenerlo, profundizarlo y aprovechar el último cuatrimestre de 2026 para seguir ampliando las oportunidades de capacitación.
Porque capacitar no garantiza por sí solo un puesto de trabajo, pero sí aumenta las posibilidades de que, cuando aparezca una oportunidad, un iglesiano esté preparado para ocuparla.
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