13 de junio: el día en que San Juan nació dos veces y se convirtió en leyenda cuyana

A 464 años de la llegada de Juan Jufré al Valle de Tulum, repasamos la historia de supervivencia, la mudanza de urgencia y la herencia huarpe que marcaron el ADN de la provincia.

Cada 13 de junio, la provincia se viste de gala para celebrar sus raíces. Sin embargo, detrás de los actos oficiales y el feriado, se esconde una crónica de supervivencia, una inundación feroz que obligó a mudar la ciudad y un detalle clave que los historiadores siempre recuerdan: aquel día nació un asentamiento, no la provincia actual.

El día del puntapié inicial

Corría el año 1562 cuando el conquistador español Juan Jufré de Loaiza Montesa llegó al Valle de Tulum. En un acto formal, bautizó al nuevo territorio como «San Juan de la Frontera». El nombre combinaba la fe y la geografía: «San Juan» en honor a San Juan Bautista, y «de la Frontera» por su condición de límite extremo de la Capitanía General de Chile.

En ese mapa original, los colonizadores se encontraron con los verdaderos dueños de casa: los Huarpes. Lejos de ser una comunidad nómade, este pueblo originario sorprendió a los europeos con sus avanzados canales de riego artificial, una ingeniería clave para cultivar maíz, zapallo y quínoa en plena zona árida y que sentó las bases del oasis que es hoy San Juan.

La gran inundación y la mudanza de urgencia

El San Juan que hoy caminamos no es exactamente el mismo que pisó Jufré. La primera fundación se realizó en lo que actualmente es el distrito de Concepción (el histórico «Pueblo Viejo»).

Pero el río San Juan tenía otros planes. En 1593, una feroz crecida arrasó con la precaria villa colonial. Ante la furia del agua, Luis Jufré (hijo del fundador) tomó una decisión drástica: mudar la ciudad 25 cuadras al sur, hacia una zona más alta y segura. Allí, alrededor de lo que hoy es la Plaza 25 de Mayo, se rediseñó el destino de la capital.

El dato histórico: Un error común es decir que en 1562 se fundó la «provincia». Técnicamente, Jufré fundó una ciudad defensiva y administrativa. La autonomía política y el nacimiento de San Juan como provincia independiente de la región de Cuyo llegarían recién siglos más tarde, en 1820.

Un legado de resiliencia

A más de cuatro siglos de aquel puntapié inicial, la historia sanjuanina está marcada por la capacidad de volver a empezar. Desde aquella primera inundación colonial hasta los devastadores terremotos del siglo XX, el pueblo sanjuanino moldeó un ADN único basado en la reconstrucción constante.

Hoy, ese pequeño puesto de frontera es una provincia que late con fuerza propia, combinando su tradición vitivinícola, su desarrollo minero e industrial, y el orgullo intacto de una tierra que supo ganarle al desierto.

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