Alfredo Avelín: “Iglesia, Calingasta y Jáchal son territorios ricos con pueblos pobres, y eso es lo que debemos cambiar”
En una entrevista concedida esta mañana al periodista Antonio Morales, el candidato a diputado nacional Alfredo Avelín se refirió a la realidad de los departamentos cordilleranos y a su compromiso con las zonas alejadas de la provincia, destacando especialmente al departamento de Iglesia.
“El departamento de Iglesia, con su gente, hace patria y soberanía. Uno debe tener respeto y consideración por quienes sostienen la presencia nacional en estos lugares”, expresó Avelín.
El candidato aseguró que su campaña comenzó precisamente por los departamentos más alejados de la capital: “He venido a darles un abrazo fraterno y a decirles que voy a trabajar intensamente, cuando llegue a la diputación nacional, para favorecer a esta zona. Son regiones con una gran extensión y poca población, donde todavía falta consolidar una estructura económica que no dependa solo de la minería, sino también del turismo y de la agroindustria”.
Avelín fue crítico al referirse a los beneficios que ha dejado la minería en los departamentos cordilleranos:
“En 2011, solo de las minas de Iglesia, Calingasta y Jáchal, se extrajeron alrededor de mil millones de dólares, con la onza de oro valuada en dos mil dólares. Me pregunto: ¿qué beneficio ha quedado en Iglesia? ¿Hay más pequeñas y medianas empresas? ¿Hay más desarrollo agrícola, más hospital, más servicios? Cuando uno tiene una montaña rica y un pueblo pobre, algo está funcionando mal”.
En ese sentido, el candidato hizo especial hincapié en la defensa del agua:
“Defendemos el agua, mi querido amigo. Si no lo hacemos, nos vamos a quedar sin ella. Hoy el 20% del caudal del río San Juan se destina al consumo humano y otro tanto a la producción. Pero con los nuevos proyectos mineros, como Pachón, ese consumo podría aumentar un 20% más. ¿Qué pasará cuando haya 30 emprendimientos nuevos en diez años? Corremos el riesgo de no poder vivir en esta tierra”.
Avelín, de 71 años, aseguró sentirse con la fuerza y la convicción necesarias para seguir dando pelea en la arena política:
“Más allá de las dificultades personales, sigo con la capacidad mental y la energía para defender la soberanía nacional y el trabajo de las pequeñas empresas, de la gente que hoy está postergada y esperanzada. El país y la provincia no son de Milei, ni de Carina, ni de Espert, como tampoco lo fueron de los Kirchner. Debemos defenderla nosotros, los mayores, para las próximas generaciones”.
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