De la música a la pesadilla: violento intento de robo y destrozos a un transportista Iglesiano en Niquivil

El servicio de "Chiky Transporte" terminó en un escenario de violencia cuando un delincuente destrozó la unidad para intentar robársela. Por la burocracia judicial, el propietario no pudo denunciar para evitar que le secuestraran la camioneta y así poder cumplir con el regreso de la banda.

JÁCHAL – Lo que comenzó como un viaje de trabajo habitual para la empresa iglesiana Chiky Transporte, terminó convirtiéndose en un episodio de inseguridad y angustia en la localidad de Niquivil. El hecho, ocurrido durante la madrugada del domingo, dejó como saldo daños materiales de consideración y una profunda sensación de impotencia en el sector del transporte.

El ataque

La empresa había sido contratada para trasladar al reconocido cantante Jorquera y su banda desde la Ciudad de San Juan hasta Jáchal, donde se presentaría el sábado por la noche. Todo transcurría con normalidad hasta que, en un momento de descanso, el chofer de la movilidad se dirigió al vehículo y se encontró con una escena dantesca: un sujeto estaba dentro de la cabina intentando darle arranque para robársela.

El delincuente, en su afán por llevarse la unidad, provocó destrozos severos:

  • Rotura de la luneta trasera.
  • Destrucción total de los plásticos de la columna de dirección.
  • Corte y manipulación del cableado de encendido.

Forcejeo y detención

Al verse descubierto, el malviviente no depuso su actitud, lo que obligó al chofer a intervenir físicamente para sacarlo del interior del vehículo. Tras un fuerte forcejeo, y con la ayuda de vecinos y personas que salieron al escuchar los ruidos, lograron reducir al delincuente hasta la llegada de la Policía, que procedió a su demora.

El dilema: ¿Denunciar o trabajar?

Lo más indignante del caso ocurrió después. A pesar de tener al responsable identificado y los daños a la vista, los propietarios de Chiky Transporte se vieron obligados a no formalizar la denuncia penal.

La razón es netamente logística y económica: de haber iniciado el proceso judicial, la movilidad debía quedar radiada (secuestrada) para peritajes. Esto hubiera dejado a la banda de música varada en Jáchal sin posibilidad de retorno y al transportista sin su herramienta de trabajo por tiempo indeterminado.

Un pueblo que pierde la calma

Este hecho ha causado indignación no solo en el ambiente del transporte de Iglesia, sino también entre los vecinos de Niquivil. La localidad, históricamente caracterizada por su tranquilidad, se vio sacudida por un hecho de inseguridad que hoy deja a una familia trabajadora enfrentando los elevados costos de reparación de su vehículo, mientras el responsable cuenta con el beneficio de la falta de acción penal inmediata por las falencias del sistema.

 

 

 

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