San Isidro Labrador unió a Iglesia en un solo latido: Campanario y Colangüil celebraron la fe y el arraigo

Aunque la geografía los marque como distritos diferentes, el tercer fin de semana de mayo borró las distancias. Vecinos, productores y aquellos hijos de la tierra que regresaron al pago compartieron el tradicional locro, destrezas criollas y una profunda devoción al patrono de los agricultores.

El departamento de Iglesia vivió una de sus jornadas más emotivas y cargadas de identidad con la celebración de la Fiesta de San Isidro Labrador. El acontecimiento tuvo una particularidad que expone la riqueza cultural de la región: se consolidó como un puente de fe entre dos localidades vecinas, Campanario y Colangüil, que se unieron bajo un mismo sentimiento de hermandad, gratitud y esperanza compartida, complementando sus actividades para ofrecer una festividad inolvidable.

Campanario: Epicentro del locro comunitario, reencuentro y fe bautismal

En Campanario, la jornada comenzó a tomar calor desde temprano, desafiando el clásico frío cordillerano. El mediodía se convirtió en el primer gran punto de encuentro con un multitudinario almuerzo comunitario. El tradicional locro fue la excusa perfecta para amalgamar a las familias locales con los cientos de visitantes que regresaron al pago para reencontrarse con sus raíces.

Entre bocado y bocado, las mesas de Campanario se poblaron de recuerdos de la infancia, anécdotas del campo y relatos del enorme sacrificio diario que realizan los agricultores iglesianos.

En este marco de profunda emoción, la comunidad celebró con alegría la Santa Misa y los bautismos, integrando los nuevos lazos de fe en una jornada donde las lágrimas de emoción y las bendiciones del Santo Patrono marcaron el corazón de los fieles.

Colangüil: Tradición gaucha con destrezas criollas, fe latente y chocolate fraterno

Por su parte, cada tercer sábado de mayo, las calles, callejones y campos de Colangüil vuelven a latir con una fuerza arrolladora, transformándose en el escenario principal para mantener vivas nuestras costumbres. La localidad recibió con orgullo a jinetes y agrupaciones para desplegar una tarde de destrezas criollas que hicieron vibrar a los presentes a través de carreras con obstáculos, la tradicional boleada del avestruz y vibrantes carreras cuadreras.

La fe también caminó con fuerza por este suelo. La tradicional procesión en honor a San Isidro Labrador recorrió la localidad con una multitudinaria convocatoria de fieles de diferentes rincones del departamento. El intendente de Iglesia, Dr. Jorge Espejo, participó activamente de la marcha litúrgica, acompañando el fervor de una comunidad que pide y agradece por sus cosechas y producción.

«Que San Isidro Labrador continúe protegiendo a los agricultores, las cosechas, la producción y a cada familia de nuestra comunidad, y que siga siendo el santo que une corazones en Colangüil, año tras año», expresaron con profunda emoción los organizadores al cierre del recorrido.

Un cierre de calor comunitario

Tras las actividades que dividieron el protagonismo geográfico pero unieron el sentimiento iglesiano, la jornada cerró compartiendo un rico y espeso chocolate caliente fraterno. Este clásico broche de oro sirvió para mitigar el intenso frío de la tarde y continuar fortaleciendo el espíritu de encuentro, la charla amena y la fraternidad vecinal.

La Fiesta de San Isidro Labrador en Campanario y Colangüil dejó en claro que, más allá de los límites geográficos internos de Iglesia, hay raíces y creencias compartidas que no se rompen. Una celebración que cuida el pasado, abraza el presente productivo y renueva la esperanza de todo un departamento de cara al futuro.

fotos: municipalidadiglesia

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