San Juan entre el cobre y el sol de la mano de las energías limpias
La provincia combina alta radiación solar y potencial cuprífero, dos condiciones que ganan peso en el nuevo mapa energético global. En ese cruce, los minerales críticos aparecen como parte esencial de la transición hacia fuentes limpias.
San Juan está, literalmente, entre el cobre y el sol. La provincia combina alta radiación solar, que la posiciona como referente nacional en generación fotovoltaica, con potencial cuprífero en la cordillera. Esa doble condición explica por qué la transición energética no depende sólo de producir energía limpia, sino también de contar con los minerales críticos que permiten llevar esa energía al sistema.
La energía solar suele asociarse al panel fotovoltaico, pero detrás de cada parque existe una infraestructura que depende de minerales como cobre, silicio, plata, aluminio y litio. Entre ellos, el cobre ocupa un lugar central por su capacidad de conducción eléctrica y por su presencia en cables, conexiones, transformadores y redes.
Según datos de EPSE, la provincia genera el 33% de la energía solar del país, cuenta con 21 parques solares en operación y supera los 860 MW de energía renovable instalada. Ese liderazgo cobra mayor relevancia en un escenario global donde aumenta la demanda de minerales críticos.
El informe “El potencial minero de Argentina”, presentado por la Secretaría de Minería de la Nación en junio de 2026, advierte que, según la Agencia Internacional de Energía —IEA, por sus siglas en inglés—, la cartera actual de proyectos mineros en el mundo apunta a un posible déficit de suministro de cobre del 30% para 2035. Entre los factores menciona la disminución de la ley del mineral, el aumento de los costos de capital, los descubrimientos limitados y los largos plazos de ejecución.
El mismo documento señala que Argentina es el sexto país con más recursos y reservas de cobre a nivel mundial, con 117,91 millones de toneladas de recursos y 19,97 millones de toneladas de reservas. También proyecta que, hacia 2035, la producción argentina de cobre podría alcanzar alrededor de 1,6 millones de toneladas por año, con exportaciones estimadas por más de USD 19.200 millones.
Para San Juan, estos datos no son abstractos. La provincia forma parte del mapa cuprífero argentino con proyectos de cobre de clase mundial y, al mismo tiempo, es referencia nacional en generación solar. En ese cruce aparece una oportunidad de desarrollo: que la minería no sea leída sólo como extracción, sino como una herramienta capaz de integrarse a nuevas cadenas productivas, generar empleo, fortalecer proveedores y aportar al crecimiento de una economía más diversificada.
La transición energética no se construye sólo con paneles solares. También necesita cobre para transportar, conectar y hacer eficiente esa energía. Por eso, el potencial minero sanjuanino adquiere una dimensión estratégica que tiene que ver con el futuro energético del país y del mundo.
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