Estudios de nivel 3 confirmaron que las geoformas presentes en ambos proyectos mineros no tienen implicancia hídrica, lo que habilita su posible exclusión del inventario de glaciares y abre la puerta al desarrollo integral.
En el nuevo escenario que abrió la aclaratoria a la Ley de Glaciares de Argentina, comenzaron a surgir en San Juan definiciones técnicas claves que impactan de lleno en el desarrollo de proyectos mineros estratégicos. El ministro de Minería, Juan Pablo Perea, confirmó que Josemaría y El Pachón no están sobre glaciares con implicancia hídrica, tras estudios científicos de máxima complejidad.
La definición se conoció en el programa Café de la Política, donde el funcionario explicó que dos geoformas identificadas como G137, en el yacimiento El Pachón (Calingasta), y G110, en el proyecto Josemaría (Iglesia), fueron sometidas a estudios de nivel 3. “De los dos glaciares a los que se le hizo el estudio de nivel 3, ninguno brindó implicancias hídricas”, afirmó.
El dato adquiere especial relevancia en el marco de la reciente modificación normativa, que habilita a las provincias a profundizar evaluaciones técnicas y redefinir qué áreas deben permanecer protegidas. En ese sentido, las geoformas que no cumplen función como reserva de agua pueden ser excluidas del Inventario Nacional de Glaciares, elaborado por el IANIGLA.
Perea explicó que San Juan cuenta con un inventario actualizado que se revisa cada cinco años y que actualmente registra cerca de 5.000 geoformas, de las cuales 3.226 se encuentran en ambiente periglaciar. “Esto no significa que cada revisión sea para sacar cuerpos, sino que también se pueden incorporar nuevos en función de los estudios”, aclaró.
El sistema de clasificación se rige por estándares internacionales de la Asociación Internacional de Permafrost. En ese esquema, el nivel 1 corresponde a una prospección inicial, el nivel 2 a la identificación del glaciar y el nivel 3 implica la intervención directa para determinar su relevancia hídrica. “Por el principio precautorio, si tiene función hídrica no se toca”, remarcó el ministro.
Además de los casos de Josemaría y El Pachón, en la provincia se desarrollan otros seis estudios de nivel 3 en zonas vinculadas a proyectos cupríferos, como Altar, operado por la empresa Aldebaran Resources, lo que anticipa nuevas definiciones en el corto plazo.
Desde el Gobierno provincial sostienen que la aclaratoria no implica una flexibilización de los controles ambientales, sino una herramienta para mejorar la precisión en la protección de los recursos. “La aclaratoria permite proteger mejor y dar seguridad jurídica a inversiones sin descuidar el ambiente ni los recursos hídricos”, sostuvo Perea.
En paralelo, el funcionario subrayó que este nuevo marco aporta previsibilidad para las inversiones. “Esto nos da mayor seguridad jurídica para las empresas que necesitan reglas claras para desembarcar”, indicó.
De este modo, San Juan se posiciona como una de las provincias que más avanzó en la aplicación de estudios de alta complejidad sobre ambiente periglaciar, en un contexto donde la minería, el agua y la normativa ambiental vuelven a cruzarse en el centro del debate nacional.
Qué son los glaciares sin aporte hídrico y por qué pueden excluirse
Los glaciares sin aporte hídrico son geoformas de hielo que, tras estudios científicos avanzados, no cumplen una función significativa como reserva o regulación de agua dentro de una cuenca. Es decir, no alimentan ríos ni inciden de manera relevante en el sistema hídrico de la zona.
En el marco de la Ley de Glaciares de Argentina, esta distinción es clave: aquellas formaciones que no tienen relevancia hídrica pueden ser excluidas del Inventario Nacional de Glaciares, ya que no forman parte de los recursos estratégicos a proteger. Esto permite que, bajo evaluación técnica y control ambiental, puedan desarrollarse actividades productivas en esas áreas
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